Dejamos el
en la confluencia de los ríos Iregua (que venimos remontando desde Logroño) y Puente Ra, a pocos kilómetros de Villoslada de Cameros. Un sendero parte hacia Hoyos de Iregua y sus cubetas glaciares, pero eso quedará para otro día:
Una llamativa escultura de madera sobre el cortafuegos llama la atención:
Nos acercamos a verla...
Continuamos el camino ya en dirección a las cascadas; creo que es el primer día verdaderamente "otoñal"; apenas superamos los 10 grados de temperatura y cae una finísima lluvia que no molesta. Seguimos una pista forestal:
Pronto damos con las primeras cascadas. Bonitas, ¿verdad?
Mi chica y mis chicos siguen avanzando, pero a mi no hay quien me mueva de aquí...
Tengo que subir a la carrera para alcanzarles. Al llegar al final de la pista (continúa un sendero) comienza a llover más fuerte. Aprovechamos para resguardarnos bajos unas rocas y comer unos bocatas:
No habíamos llevado postre... ni falta que hacía
Tranquilamente, emprendemos el regreso por la pista, marcada en naranja y verde.
Y nos vamos fijando en otras cosas...
En invierno, con las cascadas heladas, es otro espectáculo digno de verse. Sobre todo si, a la vuelta, se encuentra uno con ese restaurante de los caparrones... (por dar ideas
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No heredamos la tierra de nuestros antepasados, sino que la tomamos prestada de nuestros hijos.





















y comerselos 




































