Hace treinta años visité estas montañas, yo tenía diez. Entonces se podía subir en
hasta el Veleta y hasta el mismísimo Mulhacén. Entonces sufrí una desilusión al ver el paisaje de Sierra Nevada, que me pareció feo en comparación con las cumbres y valles pirenaicos. Ahora, con otros ojos y otra forma de valorar me encantó en mi primera incursión por estas cumbres, La Caldera por su sobrecogedor aspecto, La Hoya del Mulhacén por su espectacularidad "pirenaica"... Es cierto que se echan de menos esos heleros y torrentes de agua que bajan hasta en los meses más secos en Ordesa o Benasque o la frondosidad y humedad del valle pirenaico, pero belleza desde luego, la hay.
Sin saber que aún me quedaba por descubrir lo mejor y con un poco de mala gana salí de Almería a las 5 de la madrugada hacia Capileira. Esta vez no había plaza en el microbús para subir, sin embargo llevaba reservada la bajada, así que comencé a andar desde el Área del Portillo, donde se encuentra la barrera a 2100m. y en hora y media llegué hasta donde llega bus con sólo unos 20 minutos de retraso respecto a él. Subiendo por la antigüa pista de vehículos que llegaba al Mulhacén al poco rato dos grandes hitos por la derecha de la pista indican el camino hacia el lugar más bello, a mi entender, de S.N., La Cañada de las Siete Lagunas.
Iniciando el camino por la senda, la aridez de estas montañas ha fabricado lugares en los que parece que se ha detenido el tiempo.


















































