Pintoresca
villa pirenaica se encuentra situada a 1024 m. de altitud entre los ríos
Barrosa y Cinca, a la entrada del valle de Pineta. Tiene origen medieval,
alimentando en 1450, 80 fuegos y siendo su población en 1992 de 299 vecinos
aunque multiplicada en los periodos vacacionales. Fue bombardeada y destruida
casi en su totalidad durante la guerra civil del 38, sucesos que se conocen
como “la Bolsa de Bielsa”. Posteriormente reconstruida por lo que ofrece
un aspecto renovado y urbanizado, conjugado con el mantenimiento de sus
tradiciones. Tiene ayuntamiento propio alojándose en un severo inmueble
renacentista con una interesante fachada del siglo XVI que resistió la
guerra, sobre soportales con cinco arcos de medio punto, gran ventanal
decorado, otras ventanas exornadas y en el ángulo izquierdo una torrecilla
con troneras, apoyada sobre ménsulas, ejemplo muy curioso de arquitectura
civil altoaragonesa. La parroquial, aunque del siglo XVI, ha sufrido numerosas
reformas, 1919 y la última en 1939, tiene tres naves de grandes proporciones.
Posee dialecto propio -belsetan- que se escucha todavía ocasionalmente y
celebra tradicionalmente unos originales carnavales. Su
fiesta mayor es el 15 de Agosto.
Rodeada
de praderas naturales, se sitúa en la antesala de los valles de Pineta, Parzán
y circo del Barrosa, poblados de magníficas selvas, de las que emergen las
altas cumbres del Pirineo, con sus nieves permanentes, torronteras, cascadas y
amenas rinconadas de bucólica sugestión.
El
núcleo se halla sobre la terraza formada por morrena frontal del glaciar que
originó dichos valles, y lo abraza la orquilla formada por el Cinca en su
confluencia con el Barrosa. Montan guardia en sus flancos, dando entrada al
valle, el pico de Montinier, Peña del Mediodía o Punta de Salinas (2317 m.)
que por todos estos nombres se conoce, al Sur; el Pico de Cuezo (2000 m.) al
Norte y el Teniblar (2200 m.) y la Sierra del Marqués al Este y Oeste,
respectivamente.
Parece
ser que la primera mención histórica de Bielsa se remonta al año 1098.
Posteriormente, en 1191, el rey Alfonso II de Aragón concedió a Pedro Amilán
la explotación de las minas de plata en el término de Bielsa y la facultad
de levantar una villa, con su castillo y molinos, con la condición de
reservarle la décima del metal extraído. El año 1280 tenía el feudo del
castillo Arnaldo de Bolea y en 1293, don Pedro Cornel vendió el pueblo de
Bielsa a Jaime II
de Aragón, que luego debió pasar a otras manos, ya que éste
mismo rey recuperó el 28 de agosto de 1310 la villa y fortaleza en vista de
las enajenaciones de dicho feudo, que sin su permiso, se habían realizado,
regulando la situación de la villa, de la cual una mitad la tendría Raimundo
Castany y la otra, los herederos de Arnaldo de Bielsa. En documento fechado el
1 de agosto de 1352, el rey Pedro IV concedió a Rodrigo Díaz toda la
jurisdicción de Bielsa,
de tal manera que hiciese el servicio de un caballero
armado durante treinta días en lugar de los quince que antes correspondían.
Sin embargo este feudo era en 1360 de Pedro Ximénez de la Rocha; y el 4 de
octubre de 1429, Alfonso V le dio a Jaime Sancho de la Barca para mientras
viviese la villa y el castillo. En el año1445, los hombres de Bielsa desearon
ser vasallos directos del monarca aragonés y compraron a Raimundo Montaner,
su señor, el castillo y la villa con todos sus términos y derechos, los
cuales entregaron a Alfonso V a condición de que se quedasen perpetuamente
unidos a la Corona. El título de villa lo alcanzó en 1785 y se constituyó
en Ayuntamiento el 1834.
Los linajes con infanzonía más destacados han sido
los Bielsa, Diez de Aux, Grima, Luna, Pinies y Planiellas, así como los
Buerba, en Parzán.
Bielsa
tiene en su demarcación diversos núcleos urbanos: Javierre, Espierba,
Parzán, y Chisagües, todas ellas de encanto singular. Las fiestas
tradicionales se celebran el 15 de agosto existiendo
el bello floclore belsetano, cuyos bailes típicos son el “chincheclé”,
los valses de la gaita y de las flores y el tin-tan. Y poco queda del dialecto que se habla en este valle y de sus coplas, que se bailan con ritmo
chincheclé y se acompañan con gaita. Diecisiete bailes con aires varios:
vals, mazurcas, pasavillas, trespuntiaus, balsurrianas, etc., se contaban en
su acervo típico musical. El traje, con pequeñas variantes, se parece al del
valle de Gistau y en general masculino consta de calzón clásico, con la
chaqueta hasta la cintura, de amplias solapas, a veces con botones de plata,
faja ancha y cachirulo de fieltro negro. El de la mujer con falda a media
pierna y de vuelo redondo, jubón de terciopelo, camisa, medias de lana y
zapatos o abarcas, cubriéndose la cabeza con pañuelo doblado.
Bielsa
dispone de un museo Etnológico con interesantes muestras de la comarca; y
tienen justa fama sus fiestas del carnaval, de los más antiguos de España y
que siempre ha sobrevivido incluso a la guerra civil de 1936, en las que
toman parte las antiguas y originales máscaras denominadas “trangas”
(jóvenes vestidos con un sayo largo y cubiertos de pieles de cabra, cuernos y
esquilas, portando una vara o gayato), “madamas” (muchachas vestidas de
blanco algunas con nombres peculiares como “tonelet”, “garreta” o “de
los pañuelos”), el “amontato” (hombre con disfraz de paja que porta un
muñeco simulando una vieja), el “caballet”, “los osos” y el “Carnaval”
llamado también "Cornelio Zorrilla", este último monigote de paja y
trapos al que se le cuelga en una ventana de la Casa Consistorial hasta que es
quemado con final de los festejos.
Blanca
y atractiva, bajo gris plomizo de sus tejados de pizarra, coronados con orondas
chimeneas, con sus casas señoriales, de complejo montañoso, cuajado de masas
rocosas, de cirmas, heleros, graveras y lagos azules, que rodean y contrastan
una serie de amenos valles, pletóricos de fecundidad vegetal, engalanados con
mil tonos de verdor de las pinadas, abetales, hayedos y praderíos, entre los
que multitud de riachuelos saltan jubilosos o se remansan en sus pedregosos
cauces, formando todo ello un conjunto de extraordinaria sugestión, lleno de
paz y dulzura.El
núcleo urbano de Bielsa fue declarado paraje pintoresco por Decreto 907/1976 de
18 de marzo.
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