INAUGURACION DEL PARQUE. CRONICA PERIODISTICA

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eduardosanchez
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INAUGURACION DEL PARQUE. CRONICA PERIODISTICA

Mensaje por eduardosanchez » 31.08.2020 - 00:45

Hola a todos:

El día 14 de agosto de 1920 se celebró la inauguración oficial del Parque Nacional del Valle de Ordesa o del Río Ara. 100 años más tarde, cuando ya nadie se acuerda de tan importante evento, tengo a bien reproducir la crónica periodística publicada el día 17 de agosto de 1920 en el diario Heraldo de Aragón.


ARAGON Y SUS BELLEZAS

Inauguración oficial del Parque de Ordesa

Información de nuestro corresponsal en Huesca, señor Ena

UN DIA EN LOS PIRINEOS


El sábado ha quedado inaugura-
do oficialmente el Parque nacional
del Valle de Ordesa.

Ha sido una fiesta, hermosa, ín-
tima, patriótica, en que los que acu
dimos a presenciarla hemos sentido
la honda emoción de la majestad del
paisaje, y hemos amado a España
con más fuerza, a la vista de una
de sus bellezas más incomparables.

El marqués de Villaviciosa, todo
voluntad, todo cariño por esta her-
mosa institución de los Parques na-
cionales, ha venido a cerrar con es-
ta inauguración del de Ordesa, una
campaña en la cual se pusieran de
manifiesto unos anhelos largamen-
te sentidos y en la que alentaba
su propósito de reivindicación para
estos tesoros naturales, que nues-
tra idiosincracia parece como si sin
tiera una voluptuosidad posponién-
dolos a otras menos bellas del ex-
tranjero, que gozan sin embargo de
mayor renombre.

Dado este primer paso, es de es-
perar que nuestras autoridades, el
marqués de Villaviciosa, no descan-
sarán hasta conseguir con un buen
sistema de comunicaciones, que al-
cance hacia Ordesa una corriente
internacional de turismo, si eco-
nómicamente ventajosa, más inte-
resante por lo que toca a que sean
reverenciadas las bellezas de nues-
tro suelo.

HACIA ORDESA

La primera parte del viaje


La víspera del gran suceso, no
pudo ser más movida. Un viaje di-
vidido en tres jornadas y cada una
con distinto medio de locomoción.

Desde las ocho de la mañana a
las diez de la noche, duró el cami-
no, con los descansos obligados pa-
ra comer y saludar.

De Huesca salimos en el tren de
las ocho, el gobernador civil D. Fer-
nando Muñoz Valsalobre, ingeniero
jefe de Montes D. Enrique de las
Cuevas; ingeniero del mismo Cuer-
po, D. Ignacio Claver; teniente co-
ronel de la guardia civil, señor Agu-
lló; cronista de la provincia. D. Ri-
cardo del Arco, que ostentaba tam-
bién la representación de la Junta
del turismo alto-aragonés; D. Luis
Mur, por la Comisión provincial de
monumentos; directores de los pe-
riódicos locales; Franco, por "El Li
beral" y "Heraldo de Madrid; Laca-
sa, por "El Sol" y el corresponsal
del HERALDO DE ARAGON.

En Tardienta saludamos a los ex-
pedicionarios de Madrid que eran:
Marqués de Villaviciosa de Astu-
rias, comisario general de Parques
nacionales; su hijo D. Santiago Pi-
dal, exdiputado a Cortes.

D. Avelino Armenteras, ingeniero
de Montes del ministerio de la Jun-
ta Central de Parques nacionales y
representante del ministerio de Fo-
mento.

D. Eduardo Hernández Pacheco,
catedrático de Teología de la Uni-
versidad Central y vocal de la Jun-
ta Central de Parques.

D. Alberto Segovia, de “La Ac-
ción", y el redactor artístico de
prensa gráfica, señor Alonso.

Todos, y el marques de Villavicio
sa, de manera más ostensible, ex-
presaban su satisfacción y entusias
mo por el acto que se iba a cele-
brar, coronando con éxito grandio-
so una justa campaña de incesante
labor a favor del Parque de Or-
desa.

DE BARBASTRO A BOLTAÑA

El recibimiento dispensado a los
excursionistas en Barbastro fué
muy cariñoso y entusiasta.

En el andén de la estación es-
peraban al marqués y demás per-
sonalidades, el prelado de la dió-
cesis, alcalde señor Palá Medrano,
y concejales señores Artero, Lacam
bra, Madroñero y Bellostas; dipu-
tado a Cortes por Boltaña, D. Fran-
cisco Bastos, que recibió estos días
el nombramiento de vocal de la Jun
ta Central de Parques nacionales;
diputado provincial D. Pedro Mar-
tí; comandante de la zona D. Ma-
nuel Artero; ingeniero de La Cata-
lana, D. Federico Giménez del Hie-
rro; capitán y alférez de la guardia
civil; comisión del cabildo; conde de
San Juan de la Violada y otros.

Los señores Bastos, Giménez del
Hierro y conde de San Juan, se unie
ron a los expedicionarios, almorzan
do todos en el hotel de San Ra-
món.

En el salón de sesiones del Ayun-
tamiento fuimos obsequiados con
la esplendidez y buen gusto pro-
verbiales en la hidalga población,
con cafés, licores y habanos por el
alcalde y concejales mencionados;
asistiendo el señor Martí y otras
personalidades de la capital.

Quedaban todavía por recorrer
ciento once kilómetros y esta con-
sideración fué la que nos apresuró
a salir de Barbastro, donde tan ama
blemente fuimos tratados.

En autos emprendimos la mar-
cha, cómoda y feliz hasta las proxi-
midades de Naval, donde nos aguar-
daba algo que no se hacia constar
en el programa.

Una tormenta, con todo el apara-
to de formidables truenos y relám-
pagos, empezó a descargar, sin que
al princpiio consiguiera impedir la
marcha; pero los aguaceros, eran
tan copiosos y continuados, que ya
calados los coches y calados sus
ocupantes se pensó, como se hizo,
en aprovechar el primer refugio.

En el mesón de Naval dejamos
pasar el nublado, y unas copas de
cazalla sirvieron de confortante con
tra la impresión del temporal.

Al momento se olvidó todo el
mundo de la tormenta. Aquella ca-
rretera magnífica, excelentemente
conservada, pero hermosa y llena de
emociones para quien la recorre por
primera vez, nos hizo concentrar el
pensamiento en cuanto veíamos, her
moso y sugestivo, pero no exento de
inquietudes.

¡Qué curvas y qué alturas!

Unos momentos en Ainsa y poco
después en Boltaña.

En la carretera esperaban el al-
calde con el Ayuntamiento, auto-
ridades civiles y militares, D. En-
rique Gistau, los diputados provin-
ciales D. José Villacampa y D. Ra-
món Menac, que se sumaron a la
expedición representando, respecti-
vamente, al presidente de la Dipu-
tación y vicepresidente de la Comi-
sión provincial.

También vino a Torla el escritor
D. José Lampayas, que reside en
Boltaña.

El público, en la carretera, era
muy numeroso, patentizando con
sus vivas y aplausos las grandes
simpatías que cuenta en estos va-
lles el ilustre y simpático marqués
de Villaviciosa.

Para los motores de los autos
agua y bencina; para nuestros "mo-
tores", unas copas de sidra que sa-
be a gloria, y a los coches.

A pocos kilómetros ocurre aque-
llo de que "la noche empieza a cu-
brirlo todo con su manto".

En Fiscal se prolonga más el des
canso. Otro rato de auto y tras la
última parada en Sarvisé, llegamos
a Broto, donde termina la carrete-
ra, por desgracia para todo el país
y para nosotros. Son más de las
nueve.

El alumbrado eléctrico no funcio-
na por una avería, según nos dicen,
y para enterarnos de lo que ocurre
a nuestro alrededor, nos valemos
de las linternas que llevan algunos
vecinos.

El aspecto no puede ser más fan-
tástico.

LA ULTIMA ETAPA, TORLA

¿Nos quedamos o seguimos?

La mayoría opta por lo segundo
y en mulos y a contramarcha con
el curso del Ara, cuyo ruido dá a la
expedición un carácter verdadera-
mente impresionante, vamos a obs-
curas a merced de las caballerías.
No sabemos por dónde vamos.

A todos gusta el espectáculo, pe-
ro todos nos preguntamos con in-
sistencia la distancia que queda.

Torla a la vista y por un arco
levantado en honor del marqués,
hacemos nuestra entrada al mismo
tiempo que los pulmones se ensan-
chan como fuelles para respirar con
más holgura la satisfacción que sen
timos al apearnos.

El marqués con las demás perso-
nalidades llegaron mucho antes, en
terándonos del recibimiento cariño-
so y entusiasta que se les había dis
pensado.

Hubo ronda y canciones muy ex-
presivas para el marqués Villavi-
ciosa, el gobernador y Bastos.

Todos reunidos en casa del al-
calde D. Angel Víu, comentamos las
cosas y peripecias del viaje, en tan-
to dábamos cuenta de una cena es-
pléndida, en cuyo menú destaban
los ricos platos de truchas y pollo
asado.

La casa de Angel Víu, nuestro
amigo de hace muchos años, merece
unas líneas.

Casa antigua de infanzones que
se remonta al siglo XVI. Sus bla-
sones adornan la fachada, el salón
y las puertas talladas de la casa.

La casa de Víu, de Torla, es de
las más renombradas del valle de
Broto y por ella han desfilado to-
dos los excursionistas extranjeros
y españoles.

La amabilidad de sus habitan-
tes, en todos los tiempos, ha corri-
do parejas con el renombre de la
casa.

LA INAUGURACION

Un día en Ordesa


En el programa, la hora de le-
vantarse el día de la inauguración,
era la de las seis.

Y asi lo hicimos, con harto dolor
del cuerpo, rendido y derengado del
palizón del viaje,o pero no con do-
lor del alma, porque se nos brin-
daba el momento culminante de la
consagración oficial de un trozo de
Ia provinvia de Huesca, como para-
je incomparable y majestuoso, don-
de la Naturaleza hizo derroche de
encantos y bellezas.

La mañana no podía ser más sa-
na, según suele decirse por este país
cuando aprieta el frío.

Los seis kilómetros de camino
constituyen una continua exposi-
ción de paisajes.

Fueron visitadas las célebres cas
cadas del estrecho Arazas; el paso
de las Clavijas y cuantos rincones
sugestivos y deliciosos encierra el
parque.

Por la tarde, después de la comi-
da en casa de Oliván y Ramón Ber-
ges, tuvo lugar el acto de la inau-
guración.

Los discursos

Ni el tiempo ni el espacio nos con
sienten dar una amplia información
de los discursos. Todos los oradores
estuvieron muy acertados y since-
ros.

Habló D. Avelino Andrés Armen-
teras.

Su discurso fué un canto a las
bellezas del paisaje. Dijo que re-
presentaba al ministro, a quien sus
muchas ocupaciones imposibilita-
ban asistir al acto. Añade que en
este acto se rinde justicia al paisaje
y al turismo.

Entona un himno a Aragón, de
quien encomia sus costumbres, sus
trajes, sus mujeres, su fé por la
Virgen del Pilar y termina asegu-
rando que estimular estos senti-
mientos de amor a la Naturaleza
en medio de la anarquía que pade-
cemos, es un sedante para los espí-
ritus.

Reitera el ofrecimiento del minis
tro para establecer cómoda comu-
nicación con el Parque de Ordesa.

El señor Armenteras, que es un
orador elocuentísimo, fue ovacio-
nado.

El señor Bastos, como diputado
por el distrito, saludó a las autori-
dades en nombre de sus represen-
tados, pidió el apoyo del Gobierno
y del Rey para mejorar las comu-
nicaciones, censurando la predis-
posición de los españoles a elogiar
todo lo extraño. Dió las gracias en
nombre del distrito y vivas a Espa-
ña y al Rey. Nuchos aplausos.

El gobernador civil se siente hon-
rado con mandar la provincia don-
de están las fronteras de su patria
y recoge todas las alusiones que se
apresura a trasladar al Gobierno.

El marqués de Villaviciosa. El co
misario regio de Parques naciona-
les, habló a continuación, diciendo
que sus sistemas son hechos y no
palabras. Por eso no tiene que de-
cir que Ordesa es una maravilla del
mundo. Lo ha dicho Brient y otros
franceses, ingleses y alemanes ilus
tres, a quienes dedica grandes elo-
gios.

Este es un país más para soñado
que para visto.

Dedica calurosos elogios al Rey,
cuya representación ostenta.

Dedica un cariñoso recuerdo a
D. José Ferrer, secretario de Torla,
fallecido, al marqués de la Vega de
Inclán, al príncipe de Monaco y a
otros extranjeros ilustres cuyas opi
niones sobre Ordesa dá a conocer.

El arte—dice el marqués—es obra
de los hombres y la Naturaleza obra
de Dios; por eso, ante que el Arte,
es preciso demostrar que existe la
Naturaleza.

Lo primero no es más que la imi-
tación de lo segundo.

Ejemplo de esto es lo que hacen
los americanos en la propaganda de
sus parques con entusiasmo indes-
criptible.

Canta un himno a Aragón, donde
está la virilidad, porque aquí se
ama a la Naturaleza, se respetan
estos vergeles y se secundan las ini-
ciativas de todos.

Se
ofrece como soldado para todo
y enmedio de una ovación indes-
criptible, el marqués abraza al al-
calde.

A continuación de los discursos,
se redactó el acta de la inaugura-
ción y el marqués de Villaviciosa y
el ingeniero jefe de Montes señor
Cuevas—cuyas atenciones nunca
agradeceremos bastante—plantaron
seis abetos.

UNA FRASE DE VILLAVIClOSA Y UNA BUENA VISTA

Se hicieron muchas fotografías
del acto, que dentro de lo íntimo tu-
vo toda la grandeza y solemnidad.

Uno de los fotógrafos tuvo la
oportunidad de recoger en el obje-
tivo la figura del marqués con las
manos en el suelo y los pies en
alto.

Y entonces, al enterarse el mar-
qués de la instantánea, se volvió ha
cia los señores Cuevas y Muñoz Val
salobre diciéndoles enmedio de una
sonora carcajada:

—Don Quijote hacía piruetas por
el cariño que sentía hacia Dulci-
nea. Yo las hago, por el cariño que
siento hacia Ordesa.

La vista que desde el prado ad-
virtieron pronto algunos excursio-
nistas, tampoco tenía desperdicio.

En un pinar, a unos 300 metros
de altura, hace su vida, desde hace
unos días, una familia de Gabarín
(Francia).

Y cuando dos francesitas, muy
guapas, se encontraban tomando ba
ños de sol—con la ropa que suele
llevarse en estos casos—los pris-
máticos fisgoneadores, suspendie-
ron su marcha…

Del alquiler de unos gemelos, por
cinco minutos, llegaron a ofrecerse
25 pesetas.

EL REGRESO

En Torla continuó el entusiasmo.

Hubo serenatas y canciones a Vi-
llaviciosa, Bastos, Cuevas, Armen-
teras y se reprodujeron los obse-
quios.

Torla con sus arcos—que conti-
nuaban por el camino del Parque—
vestía de fiesta.

Volvimos a Barbastro el domingo.
El digno comandante de infantería
D. Manuel Artero, obsequió a todos
los excursionistas con café y haba-
nos.

En La Peña y en Huesca, D. En-
rique de las Cuevas reprodujo sus
finezas en el Nuevo Casino.

Y con vivas y abrazos despedimos
al marqués de Villaviciosa.

A él primero y al señor Cuevas
después, nuestra felicitación más
cordial.
Ena. 📰 —sic—


IMAGENES

Imagen
Imagen tomada tras la comida que se sirvió entre la Casa de Oliván de Ramón Viu (en primer término) y el Hotel de la Brecha de Roldán de Raymond Vergez (Ramón Berges) (al fondo).

Imagen
Portada de HERALDO DE ARAGON, Año XXVI, 17 de agosto de 1920, Núm. 8.800, donde se recoge la crónica arriba reproducida.


OBSERVACIONES

Espero que os guste y/o sirva de futura referencia.

Saludos.

EDUARDO SANCHEZ ABELLA


El Macizo Calcáreo de Monte Perdido Le Massif Calcaire du Mont Perdu
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