Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Grandes Alturas.

Monte PerdidoMonte Perdido, norte, mojón y señal. Centro orográfico y catalizador de éste inmenso territorio fracturado. Originalidad téctonica, cúspide de piedra, mirador de alturas, padre de hielos, alimento de ríos, centro de belleza. Mundo geológico de las grandes alturas, bello en su desnudez, singular en sus formas, espectacular en su morfología, brillante y original en sus colores. "La más alta montaña calcárea de Europa" y uno de los puntos más característicos de modelado calizo del Pirineo. Se ha dicho (Ruskin), que "las montañas son el comienzo y el fin de todos los paisajes". Nada más cierto en el macizo de Monte Perdido; sus plegamientos, sus fracturas radiales, sus hielos, aguas y nieves han tenido mucho que decir en la configuración y aspecto actual de su entorno.

Y en su cara Norte, el glaciar suspendido, como acorde excepcional de su sinfonía. Aún cuando la altitud es pródiga en convergencias, múltiples factores confluyen en su cuna y latido universal. Las abruptas paredes septentrionales del macizo, su orientación, altitud, insolación y posición topográfica ha establecido las circunstancias y condiciones necesarias para su formación y regresión. El glaciar es un cuerpo mineral en evolución y la causa de sus pulsaciones es de origen climático. Cuatro aparatos glaciares más desarrollados y otras formas menores. Fragmentados y aislados en escalones de pronunciada pendiente. Acumulaciones morrénicas al pie del glaciar. El hielo se presenta agrietado, manchado, retorcido por la tempestad y el declive del suelo. La masa de hielo no avanza, se desploma. No puede progresar sin fragmentarse, lanzando al vacío, con sordo rumor, enormes bloques que se estrellan con estrépito. Largo tiempo después, los ecos repiten la trágica canción del glaciar. "La mas bella masa de hielo de los Pirineos y, con mucho, la más pintoresca" (Schrader).

Cimas señeras de las Tres Sorores; Monte Perdido, Cilindro y Ramond. Las cumbres del circo, Marboré, Torre, Casco y Taillón, todas por encima de los tres mil metros, muralla fronteriza natural asomada al abismo, verdaderos bastiones defensivos. Estratos al descubierto del Descargador, "rallas" u "olas" en la Punta de las Olas, la curiosidad de la Torre de Góriz, pliegues en cadena en el Cilindro o Góriz. Todo un muestrario singular para conocer y sentir.

Monte PerdidoLa sorpresa de los dos ibones, como regalo de altura. Se les sigue llamando "helados" en recuerdo a tiempos mejores. Muestra delicada de un paisaje característico de toda la montaña pirenaica. Espejos de agua, donde en su altura y soledad eterna se reflejan incomparables decorados.

La Brecha de Roldán, mojón clave de la cresta fronteriza. Puerta abierta del Pirineo, con vertientes pero sin fronteras. Lugar de contrastes, donde rompen los vientos, cambian los paisajes, y nubes y sol juegan a definir territorios.

Vallonadas circulares y pantanosas, fondo de saco y valles muertos. Llanos kársticos de Millaris, Salarons o San Fertús, auténticos caos y laberinto de piedra. Enormes y extensas superficies de lapiaz, de ásperas superficies y suelos fisurados, ejemplo de la erosión superficial de la caliza. La sorpresa de alguna flor de nieve jugando al escondite con la piedra.

Y la gruta de Casteret y el conjunto de cuevas heladas de Marboré. Incunable que atesora y adorna la joya de su hielo residual y fósil, actualmente cerrada con valla por actos vandálicos. Fantástica barroca de las formas heladas, universo de esteta, al margen de las palabras y el lenguaje. "Autentica catedral natural, hundida en las entrañas de la Tierra" (Casteret). Hoy son 35 las conocidas con una superficie helada que supera los dos kilómetros.

 

Monte Perdido

Brecha Roland

Monte Perdido

Monte Perdido

 Monte Perdido

 Brecha Roland